Cosas de la vida XLV: un curso más se va...
Pues sí, se va, y menos mal, que ya estaba harto. Ya he hecho todos los exámenes, exceptuando el First Certificate of English que lo hago mañana (hoy ya tuve el Speaking) y un examen de Filosofía para subir un poco la nota. Por ahora la media se me queda en un 8.3, no me puedo quejar que a veces vaguée de más... pero bueno, en segundo tendré que subirla un poco para así no pasarlas jodidas en selectivo, que todo lo que quiero estudiar yo está por las nubes.
Lo malo de que se termine el curso es lo de siempre, habrá gente a la que no vea en todo el verano y otra de la que me voy a hartar, pero eso pasa siempre. Este curso fue peculiar, conocí muchísima gente nueva, más de la mitad de mi clase y otros más llegados de los confines de Ferrol y alrededores, y me alegro de haberlos conocidos. Quizá era algo que necesitara, variar un poco de amigos, de gente, de cosas que hacer... porque el año pasado, no, no fue un año muy bueno para mí. Para que negarlo, mi clase era una mierda y no sé, no tenía ganas de muchas cosas, era bastante aburridillo yo (sí, yo, que cuando quiero, aparte de repetirme, uno de mis grandes defectos, es el de aburrir a cualquiera cuando quiera y a mí mismo también) y luego, no sé, no pasé por un uen momento anímico, no como ahora, que me descuido y no me doy cuenta de nada de lo que pasa alrededor porque voy en mi nube de felicidad.
Con esto del fin de curso, se me viene a la mente una imagen que aquí Cris podrá confirmar, la despedida que tuvimos en Dublín. Fue tan, tan emotiva que yo que no lloro casi nunca (ja, mentiroso), acabé con un nudo en la garganta y casi un grifo en mis ojos. Es que mira que eran, allí todos llorando, a las once y algo de la noche, en un campeiro cerca del colegio. Cris siempre me recuerda que cuando me despedí, le dije: "no es un adiós, es un hasta luego", y desde entonces he cogido esa costumbre, a gente que aunque sepa que no vaya volver a ver, les digo "hasta luego" y no sé, todo parece menos triste. Afortunadamente a Cris sí que la volveré a ver, pero hay otros a los que no. Recuerdo ahra a Lucía y a Jan (italiana y checo), con Lucía aún me escribo algún e-mail que otro, con Jan... discutimos por una chorrada, y ahora nuestro orgullo nos impide hablarnos; cada vez me arrepiento más de esa discusión, fue estúpida. Pero siempre los tendré ahí, en un rinconcito del ático de mi memoria y mi cariño, y a muchos más: Virginia, Estrella, Kazu, Bárbara, Dani, Alice, Panja, Fiammetta, Giacommo, Leti... y los que me quedan aún. Si tengo al suerte de ver a alguno sería todo un milagro, y éso es lo triste, pero también lo bonito, no sé como explicarlo.
En breves momentos cambiaré la canción del blog y otro día actualizaré lo de los links, que va siendo hora.
Nos leemos!!!!!!!!
Suena en mi cabeza -> Eleanor, put your boots on, Franz Ferdinand. (inspiración del relato que estoy escribiendo)
P.D: me estoy hartando de que no me deje subir fotos.

1 Comments:
Nano!! ya falta casi poquísimo para que nos veamos...
Hoy escribo para confirmar ése momento de la despedida de Dublín, nos estábamos despidiendo de unas chicas japonesas que sabíamos que no íbamos a ver nunca más, y para qué decirlo, los japoneses tienen fama de lágrima fácil, y yo de añadirme rápido a cualquiera que llore, y ahí empezó, a las cinco de la tarde ya estábamos llorando.
Toda la vida me acordaré de, siendo ya de noche, nos tocaba definitivamente despedirnos, y en ése momento no teníamos tan claro que mantendríamos el contacto como lo hemos hecho, qué tiene algo de mérito, ni que sea un poquito, hace ya un año que no nos vemos, mas que nada, solo nos vimos durante dos semanas, y es raro el día en el que no intercambiamos alguna palabrilla, ni que sea para saber como fue el día, se convirtió en algo casi necesario. Pues eso, a las once y algo de la noche con los ojos mas mojados que un pez dentro del agua, nos teníamos que decir de alguna forma adiós, una palabra que no trae más que recuerdos a veces ya olvidados, pero siempre tristes, y te dije que no podía decirte esa cruda y dolorosa pero realista palabra, te abracé y me dijiste entonces: pues no nos digamos adiós, digamos solo hasta luego. Te lo digo por milésima vez, y otras mil veces más lo diré, esas palabras se grabaron en mi mente, y no hubo forma de no cumplirlas, el hasta luego ha sido un tanto largo, un año, pero valió la pena.
Seguramente este comentario es una cursilada total y absoluta, y siento que sea así, pero estoy en vena, aunque después seguramente me arrepentiré. Espero que no...
Te echa de menos, Cris
Enviar um comentário
<< Home